Programa de mano español. Eran esos affiches pequeñitos que se repartían como propaganda o se entregaban juntos con la entrada, en la taquilla. Me parece más bonito que el cartel.
Cartel americanoEn España, por razones obvias, más todavía ya que la dictadura en colaboración con la Iglesia Católica imponía ese arrobamiento místico y el pueblo lo asumía. Una parte, por pertenecer al bando ganador y el resto para mimetizarse con el entorno social y sobrevivir y por que el sentimiento religioso era algo innato en cualquier español. De todos modos, los vencedores y su aliado religioso, La Iglesia por supuesto, imponían las costumbres y los gustos.
Cartel francés
Cartel españolCuando, los esclavos están en el coso y lo leones son soltados, un león se acerca a Androcles y le lame la mano defendiéndolo de las demás fieras. La que se arma en las gradas es de suponer. No qué decir tiene cómo tocaba la fibra popular una película con semejante argumento. Fue un gran éxito, como no podía ser menos. En ella vemos a Jean Simmons, recientemente fallecida y habitual de este tipo de películas debido a su dulzura y cándida belleza.

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Carteles de El estrangulador de Boston, una película de Richard Fleischer que presentaba a Toni Curtis en un registro insólito en su carrera, dando vida a un famoso asesino. La película fue toda una sorpresa en su momento (1968), no sólo porque el público descubriera a un Toni Curtis que nadie se esperaba. Curtis demostró que podía hacer la transición de galán y de estrella a la de simplemente actor con un papel que bordó para el pasmo de los espectadores.
Y, como digo, El estrangulador de Boston no sorprendió solamente por presentar a un “nuevo” Toni Curtis, sino que también Fleischer consiguió su película más reconocida en la que además creaba escuela al instaurar el sistema de pantalla fraccionada para recrear distintas fases de la narración. No se trataba de dividir la pantalla al estilo de las comedias de Doris Day y Rock Hudson en las que se veían a los personajes hablando por teléfono con media pantalla para cada uno. Aquí se fraccionaba en varias cuadrículas y en cada una de ellas se desarrollaba la acción en distintos tiempos. El resultado fue brillantísimo.
La película narra los asesinatos y violaciones de trece mujeres de edad avanzada que se llevaron a cabo en la ciudad de Boston entre 1962 y 1964. El terror en que estaba sumida la ciudad en ese tiempo finalizó con la detención de un amable fontanero de la ciudad que llevaba una vida intachable y anodinamente rutinaria. Unos años después, Fleischer volvería a ofrecer otra obra maestra del género abordando otro caso real ocurrido en Inglaterra y que se tituló El estrangulador de Rillingston Place.
Pongo carteles de Francia, Bélgica, Estados Unidos y España.
Otro de los atractivos de Colinas ardientes fue el fantástico uso del paisaje: praderas abiertas, montañas lejanas e infinitas… retratadas en un estridente colorido y un espectacular cinemascope. La pareja de protagonistas y la utilización de estos recursos fueron los artífices de que Colinas ardientes conociera un importante éxito de público.
En realidad el argumento era lo de menos y la dirección de Stuart Heisler tan artesanal y convencional como tenía por costumbre. Pero merece la pena recordar estos carteles (el español, como siempre, el que más me gusta) y recordar a Natalie y a Tab.
Se dijo que entre ambos había surgido romance, algo poco probable ya que Tab Hunter se confesaría después homosexual. Pero el público siempre respondía positivamente al tópico de la pareja de actores que se enamora. En este caso hacían una espléndida pareja… al menos en la ficción.
Con faldas y a lo loco (1.959) es una de las comedias más divertidas de toda la historia del cine. Willy Wilder y su colaborador habitual en los guiones, I.A.L. Diamond, estuvieron en estado de gracia (cuándo no lo estuvieron mientras trabajaron juntos) y consiguieron una absoluta obra maestra del género. En estado de gracia estaban también todos los actores. Basada en uan pelícla alemana de 1951, Fanfaren der lieben, Con faldas y a lo loco juega magistralmente con el equívoco que más nos suele hacer reír, el sexual y de género. Dos atribulados jóvenes músicos se ven obligados a hacerse pasar por señoritas para poder integrarse en una orquesta femenina, única manera de escapar de un gánster trasunto de Al Capone, “Botines Colombo”, que pretende liquidarlos al haber sido testigos de una matanza llevada a cabo por su banda.
Marylin nunca estuvo más hermosa y sexy ni más ingenuamente encantadora. Los números musicales que interpreta crearon escuela. La película, llena de frases ingeniosas y mordaces, se cierra con una que quedó como un clásico que todo el mundo cita y recuerda: “Nadie es perfecto”. No voy a extenderme a explicar aquí por qué resulta tan ingeniosa y divertida una frase en principio tan corriente. Todos hemos visto la película y lo sabemos. Y quien no la haya visto que la busque raudo y veloz y no se la pierda por nada del mundo.
Y como de lo que va el blog es de carteles de cine, decir que de esta película conozco decenas de ellos diferentes, pero como tengo que seleccionar tres, me quedo con uno de los originales USA, otro de los que se hicieron para la película en Italia y, por supuesto el que más me gusta de los que España se confeccionaron para publicitar la película en nuestros cines. Aquí no vale decir que nuestro cartel es el mejor. ¿O tal vez sí?. Pero,qué me decís de los otros dos… 

