Cartel españolDr. No (en España, Agente 007 contra Dr. no) es una película que abre no sólo una saga que dura hasta hoy con más de veinte títulos en su haber, sino que abre también todo un género: el de espías y agentes secretos. Realizada en 1962, adaptaba como todos sabemos una novela de Ian Fleming. 007 ya era muy famoso entre los lectores de novelas de espionaje y su traslado al cine no preveía la enorme repercusión que tendría el personaje en las pantallas y mucho menso que fuera el inicio de la saga más popular y la más rentable que sobre un personaje se ha hecho en cine.
Cartel norteamericano
Todavía hoy la saga sigue tan viva como en sus comienzos y a lo largo de todos estos años han sido varios los actores que han encarnado el personaje. Es verdad que ninguno ha conseguido superar al actor original, Sean Connery, aunque algunos le dieran al agente con licencia para matar entidad propia como ocurrió con Roger Moore y, en cierto modo, Daniel Craig que con sólo dos películas ya casi nadie ahora se imagina a 007 con otra cara que no sea la suya.
Cartel francés, con título muy similar al españolPero como hablamos e carteles principalmente, decir otra vez que los españoles destacaban casi siempre por imaginativos y artísticos. Este que contrastamos con lo de otras dos nacionalidades, como siempre, es otra prueba de lo que decimos y eso que he elegido los mejores de los que podía disponer. Como curiosidad, decir que en Japón, cuando doblaron la película a su idioma, entendieron el título, Doctor No, como una negación a una asistencia médica y la titularon No al doctor. Inmediatamente rectificaron nada más darse cuenta y tuvieron que anular los carteles de promoción ya impresos e imprimirlos nuevamente.
Carteles del año 1959, en pleno apogeo del cine como espectáculo con películas de esplendoroso colorido, grandioso Cinemascope y temas exóticos y de la antigüedad. El motivo de la proliferación de estos temas era obvio: sus posibilidades para multiplicar el espectáculo estaban en decorados, vestimentas y batallas. También eran los años de máxima creatividad de los cartelistas. Las películas muchas veces no daban la talla. Era el caso de Salomon y la reina de Saba, que resultó ser una especie de peplum a la americana y no una película con seriedad o rigor histórico.
La película se rodó en España e inicialmente el protagonista era Tyrone Power. Cuando ya el rodaje llevaba cierto trecho, el actor tuvo una fulminante angina de pecho mientras descansaba en su suite del hotel madrileño donde se alojaba. Fue sustituido precipitadamente por Yul Brinner. En España, haciéndose gala de nuestro proverbial gracejo, se extendió una especie de juego de palabras, o greguería, que por entonces hacía furor con la coletilla inicial de “No es lo mismo…” En referencia a la muerte del actor alguien se inventó: “No es lo mismo morirse de una angina de pecho que de… un pecho de la Gina”.
Los carteles son: español, francés y argentino. Este último, además de por parecerme muy bueno , lo pongo como homenaje a los seguidores argentinos del blog a los que aprecio especialmente por los estupendos blog de mis amigos de allí y por la atención que dispensan al mío.
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Vamos ahora con
La película supuso el encumbramiento del director, Arthur Penn y de sus cinco protagonistas, Warren Beatty, Faye Dunaway, Gene Hachman, Michael J. Pollack y Stelle Partsons. Los dos últimos obtuvieron óscar. La música fue un hit tal como era habitual en los sesenta y cantada con la letra adecuada correspondiente consiguió encumbrase al número uno de las listas de ventas durante bastante tiempo.
El cartel español, imprescindible en este blog, que va de ellos, se acompaña del alemán y del danés, que los elijo en detrimento dl original americano, por parecerme mucho mejores. Por este orden los podemos ver de arriba abajo.
Y la de Juan de Orduña, otra versión muy diferente, fue la primera. Eran los años cuarenta y el cine español rezumaba patriotismo y cartón piedra en infinidad de películas “históricas” en las que la exaltación racial y el nacionalismo franquista era el mensaje recurrente en todas. El grueso del público, ni entendía ni quería entender otra cosa que el deleitarse con el espectáculo de cartón piedra y los dramas y desamores de la protagonista. No voy a detallar el reparto pues se puede leer en el cartel. Locura de amor fue uno de los grades éxitos del cine español de la época.
Los carteles los pongo inversamente proporcional a los comentarios. Ya que el mejor es, sin lugar a dudas, el de Locura de amor. Estamos en pleno esplendor de los cartelistas españoles de los habidos en toda la historia del cine y Cartel Nostalgia pone los otros dos como meramente ilustrativos del tema.
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